Postales, las de toda la vida

Cada día recibes decenas de emails, envías cientos. Miles al mes, cientos de miles al año. Ninguno causa la más mínima impresión. Tus comunicaciones digitales son efectivas pero no emotivas.

No ayudas a nadie, no cambias vidas, no alegras instantes, no provocas sonrisas.

Para ser recordado, para hacer algo bueno, apaga de inmediato tu ordenador. Aparta ratón y teclado. Afila tu lápiz, busca tu boli de toda la vida y corre al estanco o al quisoco más cercano y compra una postal.

Eso sí que marca. Eso te hace distinto. Recibimos miles y miles de mensajes electrónicos en los que nadie pone deseos, sentimientos ni voluntades, pero ninguna postal.

Miriam sí las ha recibido y eso ha ayudado a que su vida haya sido un poco mejor. Pequeños instantes sumados que arrancaron una gran sonrisa.

Probablemente en este momento Miriam está en un quirófano, desde El Mundo al Revés esperamos que cada una de esas imágenes de bellos rincones del mundo, se transformen en películas en las que ella sea la protagonista y que lo que dure su anestesia sea una paseo por múltiples paraísos.

Voluntario de El Mundo al reves

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