RSC

Esa curiosa relación entre la responsabilidad social, la cría del pollo en cautividad y el coño (con perdón) de la Bernarda

El señor Faustino tiene un criadero de pollos en Palau de Plegamans (una pequeña localidad cerca de Barcelona) .Vive de la venta de sus pollos. Cuanto más grandes y más hermosos, a mejor precio puede venderlos en el mercado .Es un tío responsable, porque sabe que del buen hacer de su negocio, vive no solo su familia sino también, los dos empleados que tiene, el proveedor de pienso y el intermediario que vende los pollos.

Y más de cuatro familias ya es mucha gente, teniendo en cuenta el tamaño de Palau de Plegamans Estoy casi convencido que Faustino no tiene ni idea de lo que es la responsabilidad social empresarial. Él solo es responsable de que sus pollos estén sanos.

No hace demasiados años, el premio nobel Milton Friedman, argumentaba que la responsabilidad de los dirigentes de las empresas es aumentar al máximo sus beneficios para los propietarios y los accionistas.

El periódico inglés “The economist” se sumaba a la tesis diciendo que es un error que las empresas destinen fondos y esfuerzos a RSE y que una empresa bien dirigida sólo tiene que dedicarse a obtener beneficios para sus accionistas.

Faustino, Milton Friedman y “The economist”, coinciden en su visión sobre la RSE. Sin embargo, cada día más, las empresas están implantando políticas de RSE en su negocio. Y hacen gala de ello y se encargan, de que la sociedad conozca el dinero que han invertido en salvar la fauna en Perú, en llevar libros a una escuela en Venezuela o el trabajo solidario de sus empleados que han ayudado a pintar una iglesia en un barrio marginal de la ciudad.

Es como si cualquier acción que signifique ayudar a la sociedad ya cuenta para sumar puntos en la casilla de “marca socialmente responsable”  Y cuanto más puntos, más nos acercamos al consumidor y más cariño va a tener con la marca. Y tengo la sensación que esta tendencia va en aumento y de forma descontrolada . Todo vale para ser una marca responsable. ( de ahí lo del coño, con perdón, de la Bernarda )

El estudio Meaningful Brands de HVM, confirma que el 70% de las marcas de este planeta podrían desaparecer y al consumidor no le importaría. La supervivencia de ese 30 % restante viene determinada de cómo de significativas sean estas marcas en la vida del consumidor.

Otro estudio, de la agencia de RRPP Edelman dice que el 86% de los consumidores creen que las empresas deben poner como mínimo el mismo peso en los intereses de la sociedad que en los intereses empresariales.

Una encuesta global de Nielsen sobre RSC en 56 países muestra que hay un 46% de consumidores dispuestos a pagar un extra por productos o servicios de compañías que desarrollan programas beneficiosos para la sociedad

Faustinos y Bernadas aparte, opino que el consumidor quiere ver definitivamente  a las empresas como verdaderos impulsores de cambio social.Empresas socialmente activas en la mejora de las condiciones sociales, empezando por sus propios empleados, su cadena de proveedores, los agentes sociales, la sociedad en su conjunto y un compromiso con la sostenibilidad (ambiental, social y económica).

Pero este compromiso ya debe estar integrado y ser coherente con el alma de su negocio y sostenible en el tiempo.

Todo, ya no vale.

Muchas empresas ya se están adaptando a estos cambios y están utilizando la RSE para hacer un mundo mejor y ganar dinero al mismo tiempo.

Mañana se lo explicaré a Faustino, a ver qué opina.

 

José M Batalla 

Las empresas que actúan de manera socialmente responsable pueden ser más rentables y competitivas

Ser responsable sale rentable. Ésta ha sido una de las principales conclusiones extraídas de la V Jornada Anual del Instituto de Innovación Social de ESADE que ha reunido a empresas, ONG y expertos en innovación de prestigio internacional para debatir sobre cuáles deben ser las mejores prácticas en Responsabilidad Social Empresarial para ser más competitivas dentro del marco europeo.

Según un estudio realizado por MIT Sloan Management Review y The Boston Consulting Group, el 70% de los directivos encuestados procedentes de empresas ubicadas en diferentes países creen que es necesario aplicar estrategias de innovación sostenible en la organización para ser más competitivas. De hecho, el 68% afirma haber aumentado sus prácticas en Responsabilidad Social en el último año. Así, la jornada ha girado en torno a la conferencia ‘Conectando la innovación y la sostenibilidad. Impulsar la innovación para tratar nuevos retos sociales y medioambientales’. Todos los expertos han coincidido en la necesidad de impulsar la innovación y la Responsabilidad Social como elementos clave para mejorar las ventajas competitivas de las organizaciones tanto públicas como privadas. Especialmente, en momentos crisis, en el que las empresas tienen la oportunidad de cambiar el modelo desde la base y luchar por diferenciarse dentro de un mercado cada vez más competitivo.

En este contexto, fomentar la innovación, introducir valores en el ámbito empresarial y apostar por las personas deberían ser soluciones de futuro para salir con éxito de la coyuntura actual. Para el director del Instituto de Innovación Social de ESADE, Ignasi Carreras, el panorama sólo se cambia arriesgando, para ello es necesario aliarse con otros aunque sean distintos a ti. En este sentido, asegura que aquellas empresas en contexto de crisis que aplican políticas de RSE y que tienen en cuenta aspectos como el medio ambiente tienen mayor capacidad para desarrollar más ventajas competitivas. Mejorar la reputación para ser más rentable.

Estas organizaciones constatan que integrar la sostenibilidad en el núcleo de su actividad abordando problemas sociales y medioambientales les ayuda a mejorar su reputación y el nivel de reconocimiento, lo que resulta en una mayor rentabilidad a largo plazo. Según Carreras, este factor es determinante para superar la crisis económica y recuperar la pérdida generalizada de confianza que existe en las empresas y en las instituciones. Asimismo, los expertos sostienen que la RSE refuerza significativamente el nivel de implicación de los empleados y fortalece la capacidad de la compañía para atraer y retener talento; aspectos decisivos de las políticas de Recursos Humanos en épocas de incertidumbre como la presente.

La directora general de ESADE, Eugenia Bieto, quien ha inaugurado la sesión, considera que la crisis global nos ha dado una gran lección: hemos aprendido que directivos y responsables de gestión tienen que prestar atención a las consecuencias de sus actividades empresariales. Ha insistido en que es momento de cambiar el paradigma y de aprovechar esta oportunidad para ir hacia un nuevo modelo más humanista combinado con el desempeño profesional y el compromiso con la sociedad.

Durante la jornada se han expuesto casos ejemplares de empresas líderes en consultoría de sectores varios como la banca, los recursos humanos o el marketing, que pueden servir de impulso a otras organizaciones para mejorar sus prácticas en RSE. Entre los asistentes al acto, cabe destacar algunos ponentes de reconocido prestigio a nivel global como Knut Haanaes, líder en sostenibilidad y socio de Boston Consulting Group; Mark Pfitzer, director ejecutivo de Foundation Strategy Group; o Indy Johar, codirector de Architecture 00: y defensor de la necesidad de construir una economía cívica que pase por la unión de una sociedad cívica y un entrepreneurship 2.0.

 

 

Apadrina un color y salva la vida de un niño

Por una aportación de una libra, en versión UK, eres propietario de un color y salvar la vida de un niño.

Es una nueva y gran idea de DULUX . Una marca que ha entendido la importancia de la Responsabilidad Social y el papel que desempeñan las marcas para ayudar a los más necesitados sin por ello, renunciar a su negocio. Una manera creativa de usar los “social media” y de establecer relaciones y experiencias con sus consumidores.

Este es el link para conocer la acción y colaborar con Dulux y Unicef.http://www.ownacolour.com/#like_c1110b

Fuente : Fiamma Panerai

Pon una ONG en tu vida y otra en tu empresa

 

Desde que creamos El mundo al revés una iniciativa de personas que trabajan en comunicación que han decidido ayudar solidariamente a ONG´s y Fundaciones, estamos percibiendo un fenómeno que se está generalizando cada vez más en los objetivos de las diferentes ONG´s  a las que ayudamos.

Hasta hace poco, el objetivo se centraba en difundir el trabajo solidario de las ONG. Campañas de concienciación y de sensibilización para tal o cual causa social. La mayoría acababan con un teléfono o una dirección web para hacerte socio.

Ahora, la mayoría de las ONG´s que piden nuestra ayuda, tienen el mismo briefing.: “necesitamos ideas para conseguir socios” No donaciones y ni tan siquiera transmisión de nuestras actividades. Socios. Nos hacen falta socios permanentes para sobrevivir y soportar los costes de la organización.

La cosa está muy mal, hasta para las ONG´s

Las fuentes de financiación de estas organizaciones son por lo general dos:

La Administración y el capital privado (las empresas y los particulares )

Si la Administración no ayuda a las ONG´s, quién ayuda a las ONG´s ?

Esta es la clave,  porque de alguna forma, la función de estas organizaciones no gubernamentales es suplir y solucionar problemas sociales que en realidad deberían solucionar los Estados y para ello, recibían subvenciones de las diferentes Administraciones públicas.  Y digo recibían, en pasado, porque ya no las reciben.

Las comunidades autónomas han cerrado el grifo, los Ayuntamientos, prácticamente. Nos queda el Estado ( que somos todos ) que no tiene más remedio y las ayudas de la Comunidad Europea que cada vez son más complicadas y escasas .

Todo esto, con el agravante de que para acceder a ayudas de las dos últimas, tienes que pasar por procesos de concursos y selecciones más duros que el jurado de Operación Triunfo, a las que muchas ONG´s no tienen acceso. Sobretodo las más pequeñas y menos experimentadas.

El Capital Privado es el Capitán Trueno.

Las empresas son, por eliminación, el primer objetivo de financiación de las ONG´s. Pero el problema es que las empresas no son las hermanitas de la caridad. Las empresas tienen que vender y presentar resultados empresariales a sus accionistas. No están obligadas a devolver nada a la sociedad como muchos gurús de la sostenibilidad apostillan en sus manifestaciones antisistema.  Su objetivo es ganar dinero con la venta de productos y servicios. La caridad no entra en su Business Plan.

Eso no es incompatible con algunas acciones de responsabilidad social altruista, normalmente procedentes de la presidencia a título personal, o de los propios empleados que deciden solidarizarse con alguna causa. Pero un empresario monta una empresa para ganar dinero, para pagar la hipoteca de su casa y el colegio de los niños, no para ayudar a comer a los niños de Malawi.

La responsabilidad social sirve para vender lavadoras.

Sin embargo, últimamente y sin duda como una  nueva estrategia empresarial, producto de la necesidad de vender más en tiempos de crisis, las empresas están dirigiendo su marketing a relacionarse con causas sociales. Pero siempre con el objetivo prioritario de vender.

Y aunque a priori parezca una actitud deshonesta  y farisea, no lo es, porque estas estrategias si están bien diseñadas, consiguen dos objetivos: empresariales( reputación corporativa, visibilidad , mayor engadgment con el consumidor y por ende, ventas) y sociales.

Es un win to win que beneficia a todos.

Muchas empresas están potenciando departamentos de RSC, de marketing sostenible, de Gestión de reputación corporativa  Y aunque sin duda hay un poco de lío con los nombres, no lo hacen, o no deberían hacerlo, sólo por ser solidarios sino como una pura y dura estrategia empresarial.

Los ciudadanos, todos para uno y uno para todos.

Al final el que paga el pato es el ciudadano de a pie. Un dato: se está observando un creciente interés por colaborar con donaciones con ONG´s sobretodo las más cercanas y las que solucionan problemas sociales más próximos. Por lo normal microdonaciones más que grandes donaciones. De 10 a 20 euros mensuales.

Estamos hablando por ejemplo, segúndatos del Banco de Alimentos, de que la población autóctona que no tiene ni para comer, se ha multiplicado por tres en las grandes ciudades. Esto hace que la gente se solidarice más porque ve el problema tan cercano, que asusta.

 

Los americanos los más solidarios pero los españoles tenemos más corazón.

Ocho de cada diez americanos colabora regularmente con donaciones con alguna ONG.  Nos superan,  por goleada sí, pero con trampa. La Administración americana incentiva con hasta un 100% de desgravación fiscal las donaciones de particulares. Para más datos, los vecinos franceses se benefician del 60 %.  Aquí en España, las desgravaciones son solo del 25% para particulares y  del 35% para empresas.

A pesar de esto, la generosidad de los corazones españoles es inmenso. Me contaba el director de la Asociación Española de Fundaciones, Silverio Agea, que España ha sido el país europeo que más ha contribuido con donaciones a ayudar en el desastre de Haití.

 

J m Batalla

Responsable de El mundo al revés

Josemaria.batalla@havasmedia.com

 

(Muchos de estos datos y reflexiones han sido producto de una magistral conversacion con Silverio Agea director de la Asociación Española de Fundaciones y  durante muchos años responsable de Cáritas . Un tipo con muchas ganas y talento para arreglar el mundo y desde hoy, amigo de “El mundo al revés”)

 

‘Debemos apoyar a las personas que quieran transformar la sociedad’

( desde http://www.compromisorse.com/)

 


En una intervención en el Círculo de Economía Responsable, el presidente de la consultora y auditora PwC, Carlos Mas, ha llamado a las empresas a crear entornos colaborativos con los gobiernos y la sociedad: “El sector público ya no llega a todo. La tendencia inevitable es que las compañías se conviertan en aliadas de los gobiernos y de la sociedad, y lo que debemos hacer es apoyar a las personas activas que quieran transformar la sociedad y llegar adonde los gobiernos no llegan”. El Círculo de Economía Responsable está coorganizado por la Fundación Bertelsmann, la Fundación PwC y la Cámara de Comercio Alemana para España.

El presidente de PwC ha explicado que, en el actual entorno corporativo, las ideas fluyen de abajo hacia arriba, y que son los trabajadores los protagonistas del compromiso empresarial y los más activos a la hora de proponer iniciativas a sus directivos. “Los empleados aplican para el emprendimiento social los mismos criterios y sistemas que utilizan para su trabajo, ofreciendo así lo mejor que pueden aportar”, considera Carlos Mas. El directivo también destaca que, desde el punto de vista de su corporación, “lejos de considerar estas actividades una pérdida de tiempo, nos parecen útiles y son bien recibidas”.

Uno de los aspectos sobre los que se extendió Carlos Mas es sobre la posible necesidad de legislar la RSC: “No creo en la regulación social de la empresa, sino en que el compromiso social proviene del compromiso personal de su fundador o líder. La RSC es un paso posiblemente menos transformador que el emprendimiento social, pero también es sumamente enriquecedor. Las empresas que lo practicamos tenemos el objetivo de superar los mínimos que marca la ley, más allá de lo estrictamente necesario y básico, y buscar un marco flexible para consensuar con los empleados las políticas responsables que llevar a cabo, en función de lo que ellos mismos quieren”.

También ha añadido que “las empresas debemos demostrar lo esencial que es el emprendimiento y tratar de conseguir alianzas, infraestructuras para el cambio y entornos colaborativos con aquellos que quieren ser transformadores de la sociedad”.

Carlos Mas considera que el emprendimiento social es tan importante como el empresarial porque reúne las mismas características y ambos se dirigen a hacer un bien o cubrir una necesidad, ya sea a corto o a largo plazo. “Emprendedor social y empresarial movilizan recursos para lograr objetivos concretos y los dos se caracterizan por tener buenas ideas que necesitan ser comprendidas por el resto de personas”.

Por eso, ha animado a que las empresas aporten lo que mejor saben hacer para apoyar a los emprendedores sociales, y lo ha ejemplificado con el caso de PwC, donde los trabajadores ofrecen su experiencia en ámbitos como el management, la consultoría, la auditoría, la fiscalidad y otros para ayudar a que las personas con iniciativas sociales sepan buscar financiación, gestionar recursos y poner en marcha sus proyectos de una forma profesional y eficiente.

El presidente de PwC también ha expuesto la necesidad de crear un marco que potencie el emprendimiento social en el que habría que mejorar “el sistema público agilizando los plazos, facilitando los trámites burocráticos, un marco fiscal razonable e incentivos inteligentes que midan el retorno·.

¿ La responsabilidad social es una estrategia de las marcas para vender más? Sí. ¿y qué?

 

Un cambio social y económico  que modifica los cimientos del capitalismo está condicionando la manera en que las empresa gestionan sus políticas empresariales y comerciales.

Ya es más que evidente, que una nueva conciencia social se ha instalado para quedarse en la forma de pensar de las nuevas generaciones.

Las empresas necesitan recuperar relevancia frente a su competencia y la responsabilidad social corporativa (RSC), parece ser un excelente argumento para este fin y un buen engagement para establecer relaciones con sus consumidores.

El estudio de Brand Sustainable Futures de Havas Media, sugiere, entre otras cosas, que cuanto más sostenible es percibida una marca, más significativa resulta para los consumidores.

Una creciente mayoría, un 76 % de los consumidores,  piensa que la responsabilidad, en cuestiones ambientales y sociales está más en manos de las empresas, que en la de los gobiernos.

Pero muchas empresas han utilizado la RSC como un greenwashing de su marca y el efecto, en una sociedad tecnológicamente conectada, se les ha vuelto en contra y el resultado es desastroso.

Ahí va un dato : tres cuartas partes de los consumidores sienten que las empresas no dicen la verdad en su publicidad.

Y otro más : el 80 por ciento de los ciudadanos españoles opinan que la publicidad social y ecológica de las empresas no es coherente con su comportamiento real. (Datos: Confederación de Consumidores y Usuarios )

En una entrevista en el Magazine de La Vanguardia del 20 de Marzo, Mohamed Yunus, Nóbel de la paz y fundador del primer banco de microcréditos, y autor del libro ?Las empresas sociales?, opina que hay dos tipos de organizaciones empresariales: las que aspiran a conseguir beneficios y las que aspiran a cambiar el mundo. ¿Cuál les parece más atractiva?

Es decir, para resolver el mundo deberíamos volver a cambiar la teoría original de los negocios.

El concepto del valor compartido

Un nuevo modelo de empresa se está gestando desde hace tiempo. Umair Haque en The new capitalism manifiesto y sobretodo Michael E. Porter y Mark R. Kramer de Harvard han definido este proceso con el concepto de el valor compartido, que implica una nueva forma de gestionar las empresas, creando valor económico a la vez que se crea valor social para hacer frente a las necesidades y desafíos de la sociedad.

El nuevo ROI ya no es sólo económico

Las marcas ya no pueden cerrar los ojos ante esta nueva situación. Ya no se trata de adaptar el modelo para seguir generando beneficios para sus accionistas, sino conseguir adaptarlo además, para hacer frente a compromisos sociales consiguiendo así, un reconocimiento de los consumidores en forma de diferenciación, fidelización o confianza para sus productos. (En el fondo, más negocio).

8  lecciones que hemos aprendido en El mundo al revés.

En ?El mundo al revés? (una iniciativa del Grupo Havas  que toma partido en esta nueva esta conciencia social de las empresas) llevamos algún tiempo relacionando ONG´s y Fundaciones con marcas que han decidido involucrarse en la gestión del valor compartido.

En nuestro trabajo, hemos visto que algunos puntos se repiten invariablemente y que siempre hay que tenerlos en cuenta a la hora de establecer una estrategia de comunicación .

1. La mentalidad de RSC tiene que estar en el núcleo de la empresa y no en la periferia.

2. El efecto boomerang. Si no eres honesto te pillan en diez segundos. Los social media están ahí para  establecer conversaciones entre la gente y muchos están especialmente entrenados para viralizar las malas prácticas de la empresas.

3. En muchos casos la RSC es una estrategia que ayuda a las empresas a vender más. No hay nada de malo en ello si esa estrategia ayuda además, a una causa social. (Ikea tiene un proceso de embalaje de sus muebles buscando economías de espacio, lo que ahorra costes de gestión, transporte y energía )

4. El valor compartido deja atrás la RSC basada solo en la filantropía y la solidaridad altruista. Se trata de profesionalizar la gestión, encontrando ideas que consigan beneficios para la marca y beneficios sociales. Las empresas deben con esta política, conectar éxito empresarial con compromiso social.

5. La gestión de la RSC en cualquier  empresa tiene que estar en manos de auténticos especialistas con conocimientos y expertise del tercer sector. No es lo mismo vender lavadoras que ayudar a combatir la malaria.

6. Las empresas de comunicación no pueden permanecer ajenas a esta conciencia social.  Son las primeras que deben impulsar herramientas internas como parte de su política de RSC para ayudar a sus clientes a solucionar creativamente sus necesidades de éxito social y de negocio. Ideas, ideas, ideas.

7. Ya no basta con decir. Hay que hacer. El consumidor ya no acepta promesas ni buenas intenciones sino hechos contrastados. Marcas comprometidas con acciones reales.

8. Todo el mundo debería pensar antes de acostarse: ¿qué he hecho yo para cambiar el mundo?

jmbatalla.